Hand and Hope

¡SALUD!

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En portugués, cuando brindamos por alguien, solemos decir: "¡Saúde!" (como en español "¡Salud!"), deseando que su vida sea larga. También, cuando alguien estornuda, esa es la expresión que usamos, esperando que mantenga su buena condición física.

En tiempos de aislamiento, cuando pensamos en aplanar la curva del coronavirus para que el sistema de salud mundial pueda prepararse para afrontarlo mejor, debemos seguir las recomendaciones de salud de las autoridades. Después de todo, mantenerse en cuarentena, observar la higiene adecuada de las manos y usar máscaras son reglas básicas para colaborar con la no propagación de la enfermedad. Aquí enumeramos algunas recomendaciones, haciendo un paralelo con nuestra experiencia espiritual. Y por supuesto: en este momento crucial, ¡irradiar amor es lo más importante!

 

¡Protégete a ti mismo y a todos!

Es cierto que muchos contraerán este virus con síntomas más leves y otros incluso serán asintomáticos. Los más vulnerables, los enfermos y los ancianos sufrirán más. Pero nadie está libre. ¿A quién debemos proteger? ¡A todos!

Pensando en un nivel espiritual, todos debemos profundizar en el autoconocimiento. Además de defendernos del virus, debemos protegernos de nuestros propios pensamientos, sentimientos y reacciones que enferman nuestra alma. Y, por supuesto, de los agentes e influencias externos: pensamientos, sentimientos y reacciones que nos llegan del entorno.

 

Quédate en  tu casa y conócete a ti mismo

Podemos ayudar a evitar que el virus se propague demasiado rápido. ¿Cómo? Permaneciendo dentro de nuestras casas. Al mismo tiempo, podemos aprovechar la oportunidad para conocer mejor nuestro pequeño mundo, ese espacio nuestro cuyo campo de respiración está lleno de incertidumbres, opiniones, egoísmo y otros virus; y que necesita tiempo para ser desinfectado. ¡Es hora de limpiar! Nuestro contacto con nuestros semejantes se limita ahora a los miembros de la familia (aquellos que viven en las mismas condiciones que nosotros y nos ayudan a hacer los dos tipos de limpieza) y en la comunicación virtual, llevada a cabo en distanciamiento físico. Desde esta situación virtual puede emanar nuestro  apoyo espiritual a los más vulnerables. ¡Los abrazos virtuales tienen la virtud de difundir el amor!

 

¿Cómo evitar el desánimo, la falta de alma?

 

La cuarentena es una gran oportunidad para salir. ¡Sí! Para salir de nuestro egocentrismo e ir a las profundidades de nuestro ser. Ahí es donde beberemos de la fuente que brota abundantemente en nuestro Jardín Secreto.

¿Nos sacuden las noticias? ¡Es hora de alimentar nuestras cabezas y corazones con confianza y equilibrio! El miedo solo se apodera de nosotros si dejamos que nos invada. Cuidar la casa, la comida, la ropa, reunir a la familia alrededor de la mesa o en la pantalla del portátil, todo esto nos aleja del aburrimiento y el miedo.

¿Y qué es el desánimo sino la falta de ánimo, de alma? Una lectura, música suave, imágenes que nos proporcionan tranquilidad, la convivencia con la naturaleza y otras prácticas pueden recordarnos nuestra esencia y unificarnos con el Todo.

 

Evita las aglomeraciones y entra al templo de tu corazón

Definitivamente, no es momento para fiestas, reuniones culturales en cines y teatros, y mucho menos para paseos en los centros comerciales. Ni siquiera es el momento adecuado para ir a los templos.

El ser humano en camino a la verdadera espiritualidad tiene un solo Templo: su corazón. Es en este Templo donde se reúne con su comunidad de almas para seguir el objetivo único: renovarse a cada minuto.

En el siglo XXI tenemos el privilegio de poder participar en reuniones de más de 1.000 personas sin ninguna proximidad física: internet nos permite hacerlo.

 

Respeta a los enfermos y ancianos y ámalos

Las experiencias humanas son diversas. ¡Quien está enfermo está pasando por una experiencia importante! Los ancianos, que han vivido miles de situaciones, deben ser objeto de cuidados físicos, pero también pueden ser una excelente fuente de aprendizaje moral y espiritual. Por lo tanto, debemos entrar en contacto virtual con ellos, ya sean de nuestra familia, amigos o vecinos, siempre que sea posible, para alentarlos y brindarles nuestra solidaridad y, sobre todo, nuestro amor radiante.

 

Lávate las manos, sin remordimiento, para purificar tus actos

Lavarse las manos es mucho más que un hábito higiénico de capital importancia para la desinfección. Desde tiempos inmemoriales, los sacerdotes han practicado la libación. Al verter agua y lavarse las manos, ofrecían este ritual a los dioses como purificación de sus actos. Además de los sacerdotes, la gente ofrendaba la libación de vino, leche y miel a sus parientes fallecidos para que pudieran alimentarse en el más allá.

El agua siempre ha sido símbolo de purificación y es el alimento más esencial para el ser humano. Para que la nueva vida, la vida del Espíritu, nos alimente, esencialmente necesitamos el Agua Viva. Pero es importante enfatizar: ¡lavemos nuestras manos sin culpa! No lo hagamos como Pilato, que utilizó este ritual para eximirse. Lavemos nuestras manos para purificar nuestras acciones y no contaminarnos con las reacciones externas.

Revisa tus valores y renueva tu actitud

Si pensamos en nuestra actitud hacia esta nueva situación, necesitamos revisar nuestros valores y comportamientos. Es cierto que cada uno de nosotros tiene un patrón de valores heredados de su familia, su país y su propia experiencia. Es hora de salir de la cristalización y hacer que nuestra experiencia sea más fluida. Y nuestra actitud, siempre renovada, será ¡disolver los lazos que nos unen!

¿Cuál es tu interés? ¿Salvar la economía o salvar vidas? Por supuesto, estos son dos aspectos fundamentales, y no se trata de debatir puntos de vista. Pero, ¿qué es más importante: construir un planeta lleno de riquezas o demostrar amor a todas las formas de vida?

En este momento crucial para la humanidad, podemos decir: ¡la vida se renueva a cada instante!

Y nosotros, que seguimos un camino espiritual, agregaríamos: ¡solo el amor verdadero puede devolver a la humanidad a la Vida verdadera!

¿Se está acabando el mundo? ¿Se está muriendo la humanidad? ¿Cuál será el futuro?

La palabra "apocalipsis" no significa "el fin del mundo". Significa "revelación". ¿Y qué nos está revelando esta fase? ¡Una transformación completa! Este mundo ya no es el mismo que en el que vivíamos hace un mes. Nuestras creencias, valores, hábitos y certezas se están transformando, renovándose a cada instante. Nadie sabe cómo será el futuro. Pero eso no importa, porque estamos viendo con nuestros propios ojos que las iniciativas para construir el futuro dependen de nosotros. A cada paso tomamos pequeñas resoluciones internas, familiares y sociales. Poco a poco, nos vamos entendiendo entre nosotros en una nueva forma de pensar, sentir, actuar y reaccionar. Juntos estamos viviendo un momento que requiere armonía, sentido común, empatía, acogida  y un bienvenido intercambio de experiencias.

Las relaciones humanas más simples y más directas están construyendo un nuevo mundo de respeto por los otros seres de la naturaleza y por los nuevos seres humanos. Sí: nuevos seres humanos, porque nos estamos renovando.

Que esta transformación fortalezca nuestra observación interior, sin juicios. Entendemos que la renovación es un proceso amoroso y diario que llevamos a cabo juntos, en las relaciones más simples del día a día. Somos parte de un gran organismo: ¡somos cada uno y somos Uno con el Todo!

 

 

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