Platonische Körper

Arte y Verdad – Parte 1

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El arte es el eterno romance entre la bella y la bestia. Cualquiera que se plantee la cuestión de la verdad acaba inevitablemente preguntándose por la cultura. Esta refleja la lucha incesante por la verdad en el arte, la ciencia y la religión. El espejo cultural en el que se revela la verdad cambia a lo largo del tiempo y los lugares. A veces es claro e inequívoco, en toda su belleza, sin distorsiones; a veces folletinesco, como en un espejo distorsionado; superficial, temeroso y aburrido, en busca de profundidad y significado.

Lo verdadero, lo bueno y lo bello

Platón fue el primer filósofo en desarrollar una utopía de Estado. Buscaba un Estado ideal que permitiera a las personas desarrollar su potencial espiritual y utópico más íntimo. Las condiciones óptimas para el desarrollo del cuerpo, la mente y el alma deben hacer "visible" lo verdadero, lo bueno y lo bello en el hombre. En sus textos sobre esta utopía el filósofo describe las condiciones ideales para un sano desarrollo del ser humano.

El Bien, lo Verdadero y lo Bello son la raíz de los valores básicos de la cultura occidental, al mismo tiempo que son, en su más profunda esencia, ideas, en el sentido de Platón. Platón buscó formas de hacer visible un reflejo de estas ideas. En muchos pasajes de sus comentarios trata el problema de no poder captar estas ideas directamente. Pues estas siempre siguen siendo meros ideales.

Es posible considerar la cultura como una expresión de estas tres ideas platónicas. Lo verdadero tiene su foco en la ciencia, lo bueno -en el sentido del "Único Bien" hermético- tiene sus raíces en la filosofía y la ética; y lo bello está estrechamente relacionado con el "Arte". Paracelso ha señalado en varios puntos de su obra que en este mundo nada existe nunca unilateralmente. Todo está enlazado. En el arte la mayor parte es de hecho lo "Bello", pero lo "Verdadero" y lo "Bueno" también son componentes del mismo.

Se suponía que el Estado utópico de Platón permitiría al ser humano, a través de la indagación en su propio ser, percibir e implementar estas ideas directamente. Platón describe la filosofía desde una percepción completamente nueva: "La inversión del alma desde una especie de día nocturno al día verdadero, es decir, a esa ascensión que conduce al ser, declaramos que es ​​la verdadera filosofía". Con esta frase acaba su famosa parábola de la cueva. Esta filosofía es, en diversas formas, parte de todas las expresiones de la cultura.

Platón y la belleza

Las "bellas artes" juegan un papel especial en el Estado de Platón. Lo "Bello" es creador del alma. El filósofo tenía la idea de que "todo lo artístico debe terminar en el amor por lo bello". Las bellas artes tienen una influencia diferente en la formación y el desarrollo del alma. En la utopía platónica, la música era la expresión más poderosa, ya que ejerce una influencia directa sobre el alma. En la música, el alma experimenta los mundos celestial y terrenal entretejidos, sin fronteras. Las artes visuales y la literatura deben considerarse aquí de una manera más diferenciada. Una obra de arte puede dar al alma una impresión del mundo absoluto de las ideas. En pleno Renacimiento, Leonardo Da Vinci escribió en sus diarios: "La naturaleza divina del arte del pintor hace que su espíritu se transforme en una imagen del espíritu divino". Si la obra de arte se crea con este espíritu, siempre se desarrolla un efecto más allá de la percepción sensorial.

Pero ya en el discurso de la filosofía griega la visión de "lo bello" experimenta una cierta polarización. Mientras que para Platón y el filósofo Plotino (que vivió unos 600 años después de Platón), el espíritu eterno, el "Uno", se mostró a la percepción sensorial en "lo Bello", para los pitagóricos se reveló en la medida armónica de todas las cosas transmitidas por los órganos sensoriales. Leonardo Da Vinci buscó en sus obras la interacción armoniosa de ambos puntos de vista.

Ahora bien, lo Bello, como lo entendió Platón, no puede percibirse directamente ni experimentarse racionalmente. Esta belleza es un ideal, un resplandor que percibe el alma. Ya no puede asignarse únicamente al arte. Se refiere a un reconocimiento inmediato del alma. El científico natural reconoce la belleza en estructuras básicas matemáticas o geométricas. El artista lo reconoce en el color, la luz, el lenguaje y la música.

Si el alma quiere percibir el esplendor de lo Absoluto, primero debe haber asumido la esencia de lo Absoluto. Solo puede comprender al espíritu lo que se asemeja. El alma es un espejo completamente original en el que el mundo de las ideas aparece sin distorsiones. Si ahora preguntamos por la persona que lleva tal alma, se la puede caracterizar en una frase: “Lo simple es el sello de lo verdadero”. Se requiere una simplicidad que debe ser alcanzada.

Arte y abstracción

Si miramos más de cerca el desarrollo de la cultura en el último siglo y medio, podemos llamarlo el período de abstracción en la ciencia y el arte. La biología reconoció los aminoácidos como los bloques de construcción básicos de toda la vida, y la física reconoció las unidades subatómicas más pequeñas -que pueden aparecer como ondas o partículas-, como una estructura básica preliminar. En el arte, las formas se disuelven en toques de color como en el impresionismo, o en estructuras geométricas básicas como en el cubismo. Incluso Platón no fue ajeno a la búsqueda de la "simplicidad" a través de la abstracción. Definió los cuerpos geométricos como estructuras básicas del cosmos, que todavía conocemos hoy como cuerpos platónicos. Aquí también parece ser cierto que lo simple es el sello de lo verdadero.

En el campo de la tecnología, actualmente vivimos una progresiva digitalización de nuestras vidas, guiados por una técnica que ha evolucionado a partir de un alto nivel de abstracción matemática. Muy pocos usuarios son capaces de comprender los fundamentos de esta tecnología y se limitan a utilizarla. En este sentido, el alma vive en un espejo oscuro, en el que no comprende todo lo que ve, pero al que aprende a reaccionar con una práctica creciente en su vida.

Ahora debemos preguntarnos si lo que vemos es solo lo "bello" en un espejo distorsionado, o si lo "feo" realmente se muestra como algo que vive independientemente y es real. 

Ir más allá del propósito divulgativo de este artículo supondría entrar en demasiados detalles. Pero quizás podríamos atrevernos a sugerir que la "fealdad" se disuelve lentamente en el tiempo con la creciente abstracción o simplificación, y se muestra como una variación de lo "bello". Lo simple es el sello de lo verdadero. En definitiva, lo Bello es la casa en la que todo puede desarrollarse: lo Verdadero y lo Bueno. El Bien, como dice Platón, hace visible lo Verdadero.

(Continúa en la 2ª parte)

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