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Mundo de sueños

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A veces, mientras duermes, te das cuenta de que estás soñando y puedes tener un momento de consciencia en el que puedas optar entre continuar soñando o volver a la vigilia.

Los grandes maestros, que tenían conocimiento de otra Naturaleza, a menudo denominaban nuestra vida terrenal como "el estado de sueño".

         Despertad, vosotros que dormís...

Ahora nos enfrentamos a dos ideas electrizantes, si podemos admitirlas. En primer lugar, que aparentemente existe otra Naturaleza y, en segundo lugar, que todos esos objetivos que perseguimos -y para cuya obtención trabajamos con tanta diligencia-, pueden no ser reales en absoluto.
Cuando estamos totalmente comprometidos en la búsqueda de estos objetivos, seguimos corriendo y corriendo, para nunca alcanzarlos. Es difícil permanecer en el mismo lugar sin ser arrastrado.

Millones de personas viven con su propia idea personal de la realidad. Experimentamos el mismo mundo de manera tan diferente porque cada uno de nosotros vive su propia vida de ensueño y trabaja duro para hacerla realidad. Y como las personas con el mismo tipo de sueño se reúnen, crean un sueño colectivo para una "realidad" colectiva, sabiendo que debe ser verdad, ya que:

         ¿acaso no creemos todos lo mismo en nuestro grupo?

Hasta... hasta que su consciencia domine sus pensamientos. Seguir durmiendo y soñando en este mundo es ignorar otra Naturaleza. Despertar en este mundo significa despertar en el otro Mundo al mismo tiempo. Nuestro sueño más persistente, aquí en la Tierra, es no saber qué soñamos. Poblamos el mundo, así como nuestro propio espacio personal, con nuestras convicciones, nuestras formas de pensamiento y nuestros esfuerzos por un futuro mejor, hasta que estamos completamente atrapados en esas ensoñaciones.

Pero el sueño puede terminar repentinamente para usted, justo cuando menos lo esperaba.

De repente, la historia de su libro de la vida cambia y el personaje “yo” pierde el rumbo. Y curiosamente, ¡tiene que perder el camino para encontrar el Camino!

Una de las pocas certezas que tenemos es que la vida está llena de incertidumbres; aun así, mantenemos la ilusión de que lo que pensamos sobre la vida es una realidad. Esta convicción de que lo que pensamos debe ser necesariamente cierto, es precisamente lo que mantiene funcionando nuestro mundo de sueños; hasta que dejamos de creer en nuestros pensamientos y admitimos la realidad.

Otro shock. ¿En qué tipo de realidad vivo si me vuelvo verdaderamente consciente de este mundo de devorar o ser devorado? ¿Qué pasará si permito que la aguda realidad prevalezca sobre mis pensamientos y suposiciones acerca de la realidad?

Lo que sucederá es que me daré cuenta de que estoy soñando; así todos.  Algunos volverán apresuradamente a sus sueños. Una vez más, harán de sus sueños su realidad, desconectando su consciencia y dando control a sus pensamientos sobre la realidad.

Los valientes se detienen y permiten que su asombro eche raíces, así como un sentimiento de vacío, futilidad y soledad. Si vemos a través del sueño, este vacío es el prerrequisito para alcanzar la plenitud de una manera completamente diferente.

El verdadero despertar tiene lugar cuando nos damos cuenta -lo que es algo bastante diferente a pensar- de que nuestro yo está fabricado a partir de ideas, creencias y recuerdos, y que no tiene nada que ver con lo que realmente somos interiormente. Este estado del ego no tiene una identidad verdadera, ya que originalmente fue concebido como una herramienta para el alma. Pero asumió el control. En esencia, el ego es un mecanismo- no una entidad verdaderamente viva- que tiene una carcasa resistente contra la dura realidad. Si lo comprendiéramos plenamente, el sueño se desvanecería inmediatamente.

Este mecanismo del ego tiene dos funciones: una para alejar las cosas no deseadas y otra para atraer las deseadas. Con estas dos funciones construye su propio mundo virtual de engaño. No es de extrañar que los grandes maestros enseñaran a sus alumnos "el camino del medio" y les impusieran una actitud de neutralidad.

Tal vez sea hora de empezar a practicar el “trabajo del corazón” en lugar del “trabajo duro”.

Fuente: Este artículo fue publicado anteriormente en el número 3 de Pentagram 2016

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