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Sobre la Creación

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Se habla mucho de crear tu propia realidad por medio de pensamientos, intenciones enviadas al espacio, oraciones, visualizaciones o afirmaciones. Los pensamientos, palabras y emociones que generamos generalmente no son el resultado de la casualidad, sino que surgen bajo la influencia de un conjunto específico de creencias, codificadas en nuestro subconsciente.

Observar los eventos, las personas y las circunstancias de la vida que atraemos es una manera de reconocer los patrones mentales profundamente ocultos almacenados dentro de nosotros, que de otra manera no podríamos notar. Si atraemos cíclicamente un tipo específico de situaciones inarmónicas, obtenemos información sobre un programa exento de amor presente en nuestro espacio personal. Reconocerlo y trabajar conscientemente en el cambio nos ayuda a llevar una vida más satisfactoria.

Hoy en día, observamos una tendencia muy fuerte, derivada del conocimiento esotérico, que nos anima a dar forma consciente a nuestra realidad mediante la aplicación de un enfoque mental-emocional positivo.

Esta tendencia se relaciona, principalmente, con la capacidad de atraer a nosotros mismos lo que nos gustaría tener: carrera, pareja de ensueño, dinero, amigos, etc. Todos estos valores están relacionados con nuestra personalidad y existencia material. Satisfacer nuestras necesidades físicas es importante. Sin embargo, también es importante qué parte de nosotros gobierna nuestras vidas. ¿Quién o qué gobierna nuestro pensamiento, sentimiento, deseos y acciones? ¿Instintos biológicos, una mente egoísta enredada en la materia, o un espíritu cuya sabiduría emerge del Silencio?

En la sociedad en la que vivimos, estamos programados y alentados para lograr el éxito externo. Estamos motivados para hacer realidad nuestros sueños, lograr metas espectaculares, gracias a las cuales vamos a lograr la felicidad o a demostrar nuestro valor. Muy a menudo no confrontamos estas expectativas sociales estandarizadas con nuestro ser más íntimo.

Seguimos ideas superficiales sobre lo que es la felicidad, pero no nos sentimos satisfechos.

¿Podemos encontrar la verdadera felicidad en lo que está fuera? Este mundo está organizado según las palabras de Heráclito: "Todo fluye".

Todo aquí está sujeto a cambios constantes, a las leyes del nacimiento, crecimiento, florecimiento, desvanecimiento y muerte. Todo lo que aparece en el plano material es mutable, como una ola en el océano.

Nace, se levanta con un zumbido, desciende con un rugido y se funde de nuevo en el gran océano. El ruido que crea es impresionante, pero ¿acaso la ola tiene su propia esencia? ¿Se puede agarrar con las manos, ponerla en un frasco, mantenerla? Se podría decir que no vamos a detener la ola en sí, pero en la mente de los observadores permanecerá la impresión que el ruido ha hecho en ellos. Esta forma de pensar es característica de nuestro pequeño ego, que se siente desconectado, separado del resto de la existencia y quiere mantener esta separación. Paradójicamente, esto nos hace aún más infelices, porque la verdadera dicha viene de sentirnos uno con toda la existencia.

En algún nivel subconsciente sabemos que todo aquí es mutable. Por lo tanto, cuando ganamos lo que queríamos, tenemos mucho miedo de perderlo y luchamos constantemente por mantenerlo. No podemos disfrutarlo por mucho tiempo. Y luego pensamos, de nuevo, que cuando cumplamos el próximo deseo, seremos felices. El apego está entrelazado con el miedo a la pérdida, así que no hay paz en nosotros y sufrimos.

En su libro “Freedom from the Known” (editado en español con el nombre “Libérese del pasado”), Jiddu Krishnamurti escribe: "La causa principal del desorden en nosotros mismos es la búsqueda de la realidad prometida por otros. Seguimos mecánicamente a quien nos asegura una vida espiritual confortable”. Este enfoque es una sumisión voluntaria a la autoridad y tiranía de otra persona, y esto "tuerce nuestra mente y nuestra forma de vida. De modo que, si rechazamos completamente, no intelectualmente sino realmente, toda llamada autoridad espiritual, todas las ceremonias, rituales y dogmas, significa que nos quedamos solos y en conflicto con la sociedad, y dejamos de ser respetables”. Continúa diciendo: "No es posible que un ser humano respetable pueda acercarse a esa infinita e inconmensurable realidad. Usted ha empezado ahora por negar algo absolutamente falso -el enfoque tradicional-, pero si lo niega como una reacción, habrá creado otro patrón en el cual se verá de nuevo atrapado.

Si usted se dice a sí mismo intelectualmente que esta negación es muy buena idea, pero no hace nada al respecto, no podrá seguir más adelante. Sin embargo, si usted lo niega porque comprende la estupidez y la poca madurez de ello, si lo rechaza con tremenda inteligencia, porque es libre y no tiene miedo, creará una gran perturbación en usted mismo y a su alrededor, pero habrá salido de la trampa de la respetabilidad." [1]

Estas palabras pueden ser muy liberadoras. Serán liberadoras cuando comprendamos que nuestro valor no está en nuestra personalidad y en sus logros espectaculares. Estos últimos requieren sacrificios y, a menudo, solo al final de nuestras vidas nos damos cuenta de que nuestra ambición y la voluntad de ganar han oscurecido nuestro amor por las personas que nos rodean. Nuestro valor está oculto en el Yo, en el Yo verdadero, en el que, como dicen los místicos de Oriente y como enseña la Gnosis, hemos de disolver nuestra mente, nuestra personalidad, nuestro ego.

Un hombre, en sintonía con su ser interior, ve solo un camino para caminar:  el que su corazón, inmerso en el Silencio, elige para él. De aquí viene la llamada: "Vete, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo. Después ven y sígueme". (Marcos 10, 21)

Este abandono no se refiere a asuntos externos. Sin embargo, a menudo requiere un tremendo coraje. Requiere un esfuerzo constante para observarse a sí mismo, para escuchar la voz del Espíritu, y para renunciar a los impulsos egoístas.

Esto no significa que debamos convertirnos en mendigos, vagabundos, monjes, ascetas o ermitaños. Estas palabras se refieren profundamente a nuestro ser interior. "¡Vende todo lo que tienes!" No nos identifiquemos con el cuerpo o con las cosas materiales, no las hagamos "extensiones de nosotros mismos", estemos preparados para entregarlas en cualquier momento. Recordemos que todas las habilidades, capacidades, no son "tuyas"; son propiedades del Ser. Del Ser que está presente en cada ser humano. Cuando lo encontremos en nosotros mismos, podremos verlo en otros y ayudarles a sintonizarlo. Que todos nuestros esfuerzos sean por el bien supremo de todos los seres.

"Da todo lo que tienes a los pobres"... Queramos para los demás todo lo que queremos para nosotros. Renunciemos al deseo de ser alguien especial, mejor, diferente. Dejemos la búsqueda del éxito, la adoración, los logros, el prestigio, la riqueza, el confort y el lujo, las sensaciones, las cosas materiales. Todo ello son cosas mutables, constantemente cambiantes y fugaces. Busquemos el Ser, lo que está quieto, el Silencio. Es allí donde se esconde la paz y la armonía que su alma anhela.

No existe "yo". Lo que consideramos "yo" es un conjunto de ilusiones a las que nos hemos aferrado. Nuestra verdadera esencia es más profunda. No hay nombre, ni etiqueta, ni concepto para ello. "El Tao que puede ser nombrado no es el verdadero Tao." No podemos probar a otros con palabras que este otro Ser vive dentro de mí. Solo podemos sentir su existencia, y no hay palabras que lo expresen. Así como no podemos coger olas con las manos, no podemos coger “nuestro” Ser Verdadero con la mente. No podemos incluirlo dentro del concepto. Podemos sentirlo en el corazón, que posee una chispa del verdadero Ser en él. Puedo escuchar la "voz del Silencio" llamando a lo más profundo de mí.  Jan van Rijckenborgh, en su libro El Hombre Nuevo, llamó a esta habilidad de sentir a Dios en sí mismo, fe. La fe nace como resultado del verdadero despertar de la chispa del Ser en nosotros. Cuando sigamos su llamada, se convertirá en un gran fuego que consumirá toda ilusión.

La Santa Biblia dice: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no nos preocupemos por el día de mañana; porque el día de mañana traerá su propio afán. Bástele a cada día su propia angustia." (Mateo 6, 33)

Estas palabras son muy útiles y prácticas. Nos animan a permanecer en el presente; a buscar primero el "reino" o estado de Silencio santificado dentro de nosotros mismos. Cuando escuchamos la voz del Ser y permanecemos agradecidos y confiados, entonces las cosas resultan ser beneficiosas para todos. Nuestro trabajo es guiado por el Espíritu. Nos sintonizamos con el campo de todos los potenciales, con Dios, para quien nada es imposible. El Maestro Eckhart escribió: "La gente no debería preocuparse tanto por lo que tiene que hacer; deberían considerar más bien lo que son. Si la gente y sus caminos fueran buenos, sus obras deslumbrarían resplandecientes." [2]

La auto-realización que tanto nos importa no consiste en desarrollar y perfeccionar nuestras personalidades. No se trata de lograr resultados asombrosos y pretender ser los autores de ese éxito. Todo está rodeado y sumergido en Dios, en el Ser infinito, la Fuente que nos da todo lo que existe. Así, nuestra vida está destinada a encontrar a Dios en nosotros mismos, manifestando el verdadero Ser, disolviendo el concepto de la propia individualidad en él, liberándonos del egoísmo y el miedo por el amor y la unidad. Así crearemos una Nueva Tierra, libre de dolor, injusticia e imperfecciones. Esta es la verdadera creatividad.


[1]  Jiddu Krishnamurti:  Libérese del pasado, 1969, págs. 3 y 4, http://espiritulibre.wdfiles.com/local--files/krishnamurti/liberesepasado.pdf. https://www.theosophy.world/resource/ebooks/freedom-known-j-krishnamurti.

[2] Maestro Eckhart: "The Talks of Instruction, Of the Value of Resignation: What to Do Inwardly and Outwardly"  (“Las charlas de instrucción, del valor de la resignación: Qué hacer interior y exteriormente”) en The Complete Mystical Works of Meister Eckhart (Las obras místicas completas del Maestro Eckhart), traducido y editado por Maurice O'C. Walshe, The Crossroad Publishing Company, 2009, p. 489,  https://philocyclevl.files.wordpress.com/2016/10/meister-eckhart-maurice-o-c-walshe-bernard-mcginn-the-complete-mystical-works-of-meister-eckhart-the-crossroad-publishing-company-2009.pdf.

 

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