spiral

Realidad percibida – Parte 2

back to home pdf share

Volver a la 1ª parte

El pensamiento humano se ha convertido en una dimensión espiritual, y esa dimensión espiritual utiliza su propio lenguaje que difiere del lenguaje científico. El lenguaje espiritual ofrece la posibilidad de pensar más allá de las fronteras. Comienza desde lo físico del hombre y específicamente desde el cerebro y la organización de la cabeza. Pero a partir de ahí se mueve más alto en su pensamiento. Podemos probar el lenguaje de la dimensión espiritual con algunos extractos del comentario de J. van Rijckenborgh sobre Las bodas alquímicas de Cristián Rosacruz [1].

 

Espiritualidad

Las citas en cursiva son citaciones; éstas conectan los pensamientos escritos en escritura estándar.

En la vida natural dialéctica no conocemos más que dos culturas: la cultura de la materia y la cultura del alma. [...] ¿Qué es el alma, el alma natural? La conciencia que anima la personalidad.

Cada átomo de la personalidad posee un principio vital, una fuerza vital. Ahora bien, la suma de las fuerzas vitales de todos los átomos de la personalidad forma la conciencia, llamada falsamente espíritu.

La conciencia, por lo tanto, está también en este modelo visto como una propiedad emergente que surge de una cooperativa de átomos, agrupados en células y órganos.

La cultura de esta conciencia tiene lugar puramente en el plano físico y material, lleva al plano metafísico de la esfera reflectora, y asegura la fusión de estos dos planos. En efecto, por esta conciencia, se busca la cultura de la materia. Esta conciencia se esfuerza en

idealizar a la personalidad, cultivarla y así pues divinizarla. El alma natural y el cuerpo cooperan en este objetivo. Pero estas tentativas tienen sus reflejos en la esfera reflectora, es decir en el campo astral de nuestra vida dialéctica. Y como sabemos estos reflejos no llevan a la liberación. Al contrario, retienen al hombre cada vez más prisionero, con todas las consecuencias que ello conlleva.

 

La ciencia observa que nuestra percepción está determinada en gran medida por nuestra historia, por lo que vimos y sentimos antes, en lugar de por una interacción fresca y abierta con la realidad del momento. En una vida, la historia del hombre, las memorias acumuladas, se hacen cada vez más grandes y pesadas. Aprisionan al ser humano cada vez más.

En el ser natural, la conciencia mora en el corazón y la cabeza, que el candelabro de la conciencia arde en el corazón y la cabeza y que existe un divorcio entre estos dos aspectos de la conciencia. No se puede hablar de unidad. Las razones y consideraciones del corazón son, en general, absolutamente diferentes de las de la cabeza. Y como el corazón está en unión directa con el cuerpo astral, el corazón ejerce un poderoso dominio sobre la cabeza, por esto se dice: «Lo que el corazón no quiere, no entra en la cabeza».

 

El corazón es el elemento de sentimiento en la conciencia. Las emociones determinan las decisiones que tomamos. Incluso si esas elecciones se hacen después de una evaluación racional a fondo –en el neocórtex– de todos los elementos de la decisión, lo que sentimos es decisivo para nuestra elección.

Dado que en el ser nacido de la naturaleza el factor astral «corazón», es decir el alma,

juega el papel principal, la conciencia cerebral, alimentada por el fluido astral de las siete

cavidades cerebrales, tan sólo ejerce la conocida función intelectual; a continuación los distintos centros cerebrales se acoplan perfectamente al estado natural [...] Su inteligencia, únicamente está ocupada en resolver los problemas para su conservación y en la lucha por la existencia.

 

El punto de vista científico sostiene que el cerebro y su conciencia asociada, se desarrollaron por la necesidad de navegar nuestra realidad percibida de la manera más eficiente posible y así sobrevivir en ella. Se niega una causa superior subyacente. El lenguaje espiritual continúa:

'La escalera de caracol al salón de bodas real' representa una conexión entre el chakra del corazón y el chakra supremo en la cabeza que corresponde a la pineal. Cuando el alma nace, el candelabro arde en equilibrio y se une, un vínculo de luz etéreo literal se desarrolla entre el corazón y la cabeza, libre de cualquier visión anatómica. Esta unión se forma a partir del éter reflectante y el éter ligero, que es mental y sensual, y tiene un claro movimiento en espiral. De ahí la 'escalera de caracol'.

 

Aparentemente, para lograr resultados en la dimensión espiritual, debe surgir una conciencia que trascienda la conciencia atómica y no pueda ser explicada desde ella. Se necesita un elemento extraño, un nuevo factor que haga posible esta nueva conciencia, esta nueva alma.

La pineal es un órgano de respiración de y percepción. Por su medio inhalamos el prana que nos hace vivir y existir, prana negativo o positivo; bueno o malo. Todo nuestro estado de ser, comprendidos los átomos de nuestro cuerpo concuerda por completo con este alimento.

Existencialmente estamos en perfecto equilibrio con el prana inhalado. Por tanto, es muy peligroso condicionar la pineal, lo que podría esclavizarnos totalmente a la naturaleza de la muerte. En todo tiempo se han utilizado plantas, perfumes y diversas técnicas respiratorias para influir las glándulas de secreción interna, el éter nervioso y el fuego de la serpiente, para actuar sobre ellos, para reprimirlos y después llevarlos a cierto estado correspondiendo con los precisos objetivos buscados. Son métodos negativos, extremadamente peligrosos, destinados a influir el cuerpo negativamente, a actuar sobre la pineal para obtener ciertos efectos. Por ejemplo, el incienso es un narcótico que abre la pineal a las influencias mágicas de ciertas iglesias.

No nos extenderíamos sobre las actuaciones ocultas si, en estos últimos años, no se hubiese extendido y empleado una infinidad de pretendidos remedios y terapias que, por ignorancia, tan sólo pueden tener como resultado final la degeneración total del sistema de la pineal. [...]

Y cuando, por toda clase de medios negativos, nos esforzamos en eliminar las consecuencias sin suprimir la causa, entonces provocamos la degeneración de la pineal. Destruimos la única puerta que se abre a la libertad.

Tan sólo hay una forma posible de cerrar este sistema de la pineal a las influencias de la naturaleza y de abrirlo al Hijo de la Plenitud: el renacimiento del alma. Y sólo los métodos psicológicos de curación, necesarios para ese proceso, serán necesarios para ese proceso, serán válidos para el hombre venidero.

¿Qué es la conciencia-egóica? Como ya dijimos: es el conjunto de las fuerzas vitales de los átomos de su sistema. ¿De dónde proviene la fuerza vital de los átomos? Del creador, que ha exhalado su aliento vital en la sustancia original. La conciencia-egóica, en cierto sentido, ha nacido también de Dios, pero el aliento vital del átomo, desde el punto de vista filosófico, no es perfecto, debe conjugarse con otros valores divinos para poder realizar el gran Plan de Dios.

¿De dónde viene el Alma viva? La fuerza de Alma es la fuerza del núcleo de la Mónada o microcosmos. ¿De dónde procede? Pues bien, del Padre de todas las cosas, al igual que el Alma. [...] Entonces el tercer elemento, la propia fuerza del Rey, el Espíritu, permanece cerca de usted, alrededor de usted, en usted.

El Espíritu y el Alma inseparables, están presentes en el Muy Anciano como fuerzas divinas que contienen la idea, el principio y la simiente del cuerpo concebido por Dios.

Expresado como una imagen:

La torre en la plaza de la isla, la posibilidad de ascender al nuevo dominio etérico....

Imagínate: los átomos empiezan a ajustarse.

El enfoque científico [2] afirma que entonces se formará una nueva conciencia, surgiendo de la multitud de átomos que trabajan juntos para formar nuestro ser. Una nueva conciencia significa una nueva percepción. Una nueva percepción de la realidad. Podemos dejar la pregunta filosófica sin respuesta aquí, si esta nueva realidad observada entonces es una realidad independiente de nosotros, una verdadera realidad. Percepción entonces significa: ver la verdad.

 

Referencias:

[1] J. van Rijckenborgh, Las bodas alquímicas de Cristián Rosacruz, Fundación Rosacruz                         

[2] David Eagleman, incógnito, editor de Vintage 2012

David Eagleman, El cerebro, Editorial Vintage 2017

back to home pdf share